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miércoles, 5 de diciembre de 2018

Dieta y ejercicio, buenas ayudas en la prevención del cáncer

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo. Los diferentes tipos de cáncer  afectarán en 2020 a más de 16 millones de personas en todo el mundo si no se cambia el estilo de vida ya que al menos un tercio de esas enfermedades pueden prevenirse.

En la actualidad hay más 220.000 de personas diagnosticadas en España con algún tipo de cáncer, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).
Aunque parezca una utopía hay muchas maneras de prevenir el cáncer en tu día a día. Cuidar la dieta y realizar ejercicio físico son básicos para reducir el riesgo de padecer algún tipo de cáncer.


martes, 16 de enero de 2018

EL SOL: SUS LUCES Y SOMBRAS


Cuando llega el buen tiempo, nos apetece salir y disfrutar del sol. En la piscina, en la playa o simplemente salir a pasear un día soleado. Aunque muchas veces tomamos el sol con un fin estético, nos olvidamos de que también tiene muchos beneficios para el organismo.

La luz solar promueve la síntesis de vitamina D, que favorece la absorción de calcio, el cual fortalece nuestros huesos y dientes. Además, ayuda a disminuir la presión sanguínea, debido a que el efecto del sol dilata las arterias y favorece la circulación. Incluso favorece la reducción del colesterol, ya que los rayos solares ayudan a metabolizarlo.

Pero, ¿realmente conocemos los riesgos cuando nos exponemos a la radiación?

El mayor riesgo que se puede sufrir es el cáncer de piel y el principal factor que lo aumenta es la exposición a la radiación ultravioleta.

El cáncer de piel se origina cuando hay una producción descontrolada de células malignas en la piel. Se puede presentar en cualquier parte del cuerpo, pero es más común que aparezca en zonas que han sido expuestas a menudo a la luz solar, como la cara, el cuello, las manos y los brazos.

El cáncer de piel comienza en la epidermis (capa más externa), que está compuesta por tres tipos de células:

  • Células escamosas: son delgadas y planas que forman la capa superior de la epidermis.
  • Células basales: son redondas situadas debajo de las células escamosas.
  • Melanocitos: son células que se encuentran en la parte inferior de la epidermis, cuya función es la producción de melanina, que es un pigmento que da color a la piel y protege el ADN de las células, reduciendo la energía de las radiaciones, dispersándolas y absorbiéndolas.


Según el tipo de células dañadas, los cánceres que afectan mayoritariamente a la población son: el carcinoma de células basales, el carcinoma de células escamosas y el melanoma.

Los más comunes son el carcinoma de células basales y el carcinoma de células escamosas, que se relacionan fuertemente con la exposición solar y aparecen fundamentalmente en las zonas más expuestas. Se propagan con muy poca frecuencia a otras partes del cuerpo (metástasis) y el riesgo de muerte para la persona que la sufre es muy bajo en comparación con el melanoma.

El carcinoma de células basales se manifiesta, generalmente, en forma de bulto ligeramente transparente o llaga que no cicatriza.

El carcinoma de células escamosas tiene la apariencia de parches escamosos, rugosos y gruesos, que si se rascan o golpean pueden llegar a sangrar. Son similares a verrugas o llagas abiertas de superficie costrosa y bordes en relieve.

El melanoma se origina en los melanocitos y es el tipo de cáncer de piel menos frecuente. Es más probable que invada los tejidos cercanos y se metastatice a otras partes del cuerpo, lo que pondría en peligro la vida de la persona afectada. 


La mayoría de las células del melanoma continúan fabricando melanina, por lo que los tumores suelen presentarse de color café o negro. Sin embargo, algunos de ellos, no producen melanina y pueden tener un aspecto rosado o incluso blanco. 

Los melanocitos también pueden formar crecimientos no cancerosos o benignos, conocidos como lunares. Generalmente, la aparición de un melanoma se detecta por el cambio de un lunar que ya existía, ya sea en su forma, color o tamaño. Aunque también puede aparecer como un lunar nuevo de extraño aspecto. 


En cualquier caso, una forma eficaz de identificar el melanoma es seguir el patrón 
"A B C D E": observar Asimetría, Borde irregular, Color no uniforme, Diámetro superior a 6mm y Evolución de su forma o tamaño.



El principal factor de riesgo para sufrir un cáncer de piel es la exposición a la radiación ultravioleta (UV) y el sol es su principal fuente, pero no hay que olvidarse de las lámparas y camas bronceadoras. Estos rayos se clasifican en rayos UVA, UVB y UVC, aunque solo las dos primeras atraviesan la atmósfera y pueden llegar hasta nosotros.

Los rayos UVB son los causantes del bronceado y de las quemaduras solares, mientras que los UVA penetran en la piel más profundamente, causando daños a largo plazo (como arrugas, pérdida de la elasticidad de la piel) y también agrava los efectos cancerígenos de los UVB.

La radiación no afecta de la misma forma a cada persona. Esto depende de la cantidad de melanocitos que tiene nuestra piel y la capacidad de éstos de producir melanina que, cuando se libera, es la causante de la coloración de la piel.


En función de esta producción, se distinguen seis fototipos de piel.





Fototipo I 
Se da en personas que tiene una piel muy pálida, su color natural de pelo es rubio muy claro o pelirrojo y ojos claros (verdes o azules). Éstos no suelen broncearse y se queman con mucha facilidad.






Fototipo II
Este grupo engloba a aquellas personas de piel clara, ojos azules o castaños y pelo rubio o pelirrojo como el fototipo anterior, pero con tonalidades algo más oscuras. Suelen quemarse también con facilidad, aunque pueden llegar a broncearse levemente.


Fototipo III
Estas personas presentan ojos verdes o marrones, pelo castaño medio u oscuro y un tono de piel clara que llega a broncearse. Aunque, si no toman precauciones o se toma el sol durante demasiado tiempo, pueden quemarse.


Fototipo IV 
Se da en aquellas personas con los ojos marrones, el pelo castaño oscuro y la piel dorada que no tiene problemas para broncearse, adoptando una tonalidad morena con facilidad y sólo se queman si están mucho tiempo al sol.


Fototipo V 
Quienes se encuentran dentro de este grupo, poseen una piel oscura, al igual que los ojos, y el pelo castaño oscuro o negro. Se broncean muy fácilmente sin necesidad de exponerse un tiempo prolongado y es raro que lleguen a quemarse.


Fototipo VI
Estas personas tienen pieles muy oscuras, al igual que su cabello y ojos. Aunque es casi imposible que se quemen, deben evitar la exposición al sol sin protección, pues las radiaciones, pueden no causarles daños externos, pero también son nocivas para ellos.



Hemos visto que unos fototipos tienen mayor protección natural frente a la radiación que otros, pero todos ellos deben usar fotoprotectores solares, tanto en invierno como en verano, para disminuir el riesgo de padecer cáncer de piel. Las pieles más claras deberán usar un factor de protección más alto, mientras que las más oscuras, uno más bajo. 

El factor de protección solar (FPS) que incluyen los cosméticos solares nos indica el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad defensiva natural de la piel frente al enrojecimiento previo a la quemadura. Esto quiere decir que un FPS 15 nos protege 15 veces más que nuestra piel de forma natural.

Los meses de verano tenemos que aumentar el FPS y renovar la aplicación alrededor de las 2 horas de exposición, puesto que el cosmético pierde capacidad de protección con el paso del tiempo. En horas de mayor incidencia, podemos reforzar la acción del cosmético con un sombrero o buscar la sombra y, cuando sea posible, cubrir la piel con ropa. 


Aunque la piel es la gran afectada, los ojos también sufren los daños de la radiación. Por ello, también tenemos que protegerlos con gafas de sol con filtros UV.



Ahora que conocemos las dos caras del sol, vamos a mantener a raya su lado oscuro para disfrutar de su luz.

Protégete, sal y... ¡¡DISFRÚTALO!!

viernes, 1 de diciembre de 2017

¿Qué conocemos del cáncer de mama?




El cáncer de mama es el tumor maligno que se origina en el tejido de la glándula mamaria. Hablamos de cáncer de mama cuando las células tumorales proceden del tejido glandular de la mama y tiene capacidad de invadir tejidos y órganos cercanos (infiltración) y lejanos (metástasis) del organismo.
Sus tratamientos mas frecuentes son la radioterapia, la quimioterapia y la cirugía.

Los síntomas pueden aparecer en forma de nódulo en la mama y/o axila que antes no existía, que puede ser doloroso o no. Puede presentar un cambio en la piel de la mama como el tamaño, forma, color y textura (piel de naranja), incluso cambios en el pezón.


La movilidad de las mamas se puede ver afectada al levantar los brazos y, en las fases mas avanzadas, puede aparecer dolor óseo localizado o cansancio.




Está demostrado que la detección precoz en el cáncer de mama en su etapa inicial es prácticamente 100% curable. Por ello, es importante detectarlo cuanto antes.

Existen ciertas pruebas que se pueden realizar para detectar el cáncer, desde la autoexploración física, que la podemos hacer nosotras mismas, hasta pruebas médicas como la mamografía.

La autoexploración consiste en un examen visual y mediante palpación que sirve para vigilar la aparición de bultos en las mamas y axilas.

Las mujeres deben comenzar con la autoexploración mamaria a partir de los 25 años. Se debe realizar 7 días después de la menstruación y en aquellas mujeres que ya no tienen la menstruación, se debe hacer en un día fijo del mes. Lo más importante es hacerlo periódicamente y durante toda la vida, y con independencia de estar embarazada o después de la menopausia.

Es importante aclarar que la mayoría de los cambios que se pueden observar no son causados por un cáncer, pero se debe acudir al médico para que los valore. El realizar la autoexploración mamaria de forma regular ayuda a saber cómo son las mamas normalmente y así detectar mejor cualquier cambio que se produzca.

Los pasos que se deben seguir para una correcta exploración son:

  • Paso 1: Ponte frente a un espejo con los hombros rectos y los brazos junto a la cadera y mírate las mamas. 

  • Paso 2: Eleva los brazos por encima de la cabeza y fíjate si ves alteraciones. 

  • Paso 3: Observa si sale liquido (transparente, lechoso, amarillento o sangre) de uno o ambos pezones. 

  • Paso 4: Acuéstate y pálpate las mamas con las manos invertidas (la mama izquierda con la mano derecha y viceversa) y realiza movimientos circulares con la yema de los dedos. Asegúrate de palpar todo el tejido mamario desde la clavícula hasta la parte superior del abdomen. 

  • Paso 5: Realiza la misma palpación que en el paso 4 pero de pie o sentada.

No se recomienda realizar la autoexploración como único método de diagnóstico precoz, sino que debe combinarse con las pruebas médicas adecuadas. 

La mamografía es la técnica mas utilizada y eficaz que consiste en una radiografía que permite detectar lesiones en la mama hasta dos años antes de que sean palpables y antes de que hayan invadido otros órganos.

Existen campañas de screening que son programas de diagnóstico precoz dirigidos a mujeres generalmente de una edad comprendida entre los 50 y 65 años, que consiste en la realización de mamografías cada 1-2 años.


¡Ya lo sabes! Cuídate, explórate y detéctalo cuanto antes. ¡Porque del cáncer se puede salir!


Redactado por:
María Camero                  Irene Nieto
Petrika                              Feli López

miércoles, 4 de noviembre de 2015

VPH Y CÁNCER DE CÉRVIX

Los papilomavirus son un grupo de más de 150 virus que pueden afectar tanto a hombres como a mujeres y pueden causar verrugas, papilomas, y ciertos tipos de cáncer. Se clasifican como de bajo riesgo o de alto riesgo, según sean cancerígenos o no.
Las verrugas a causa de este virus se presentan en la vulva, en la vagina, en el cuello uterino, en el pene o alrededor del ano. Aunque también pueden darse en la boca y en la garganta.
Además, algunos tipos de este virus son de alto riesgo cancerígeno, y son la causa principal de cáncer de cuello uterino.
El VPH es tan común como desconocido, ya que el 80% de las personas sexualmente activas lo contraerán alguna vez a lo largo de su vida y sin embargo la mayoría no sabrán que están infectadas por dicho virus.
Por eso creemos que es importante que estéis informados sobre este tema y vamos a centrarnos en los virus que producen cáncer de cuello uterino.

Desarrollo anormal de células del cuello uterino.

Contagio

El VPH se contrae a través del contacto sexual con una pareja infectada y la transmisión puede suceder en la región de los genitales, del ano o de la boca.
El uso correcto de los preservativos reduce el riesgo de contraer y contagiar el VPH.
La mayoría de las veces se contagia sin que el afectado lo sepa, ya que no suelen aparecer síntomas.

Síntomas

La mayoría de las infecciones por VPH aparecen sin síntomas y desaparecen sin tratamiento al cabo de unos meses. Sin embargo, algunas veces la infección se mantiene durante años, causando anomalías celulares en el cuello uterino y pudiendo llegar a producir cáncer cervical.

Diagnóstico

El diagnóstico de la infección por VPH y de las lesiones producidas se realiza con la observación externa, colposcopia, citología o biopsia.
Dependiendo del método se podrá detectar si hay infección por VPH, e incluso, por cuál o cuáles (se clasifican por números) o si hay alteraciones celulares y en qué nivel están (se clasifican según el grado de las lesiones).

Vacunas

Las vacunas contra el virus del papiloma humano son efectivas en mujeres que ni hayan tenido ni tengan los tipos de virus que cubre la vacuna.
Actualmente existen vacunas que protegen de algunos de los tipos de VPH más comunes y agresivos:
- Cervarix: contra los tipos 16 y 18, que son los causantes de la mayoría de casos de cáncer de cuello uterino.
- Gardasil: contra los tipos 6, 11, 16 y 18. Que, además de proteger contra los mismos que Cervarix, ésta protege contra los dos virus causantes de la mayoría de los casos de verrugas.
- Gardasil 9: contra nueve tipos de VPH (6, 11, 16, 18, 31, 33, 42, 52 y 58), que protege del 90% de los virus que provocan cáncer de cuello uterino y del 90% de los que provocan verrugas genitales.

Consejos

  • Vacunar a las niñas mayores de 9 años y a toda mujer que no esté infectada por dicho virus para protegerlas a pesar de estar en contacto con él.
  • Usar preservativo (ya sea femenino o masculino) para evitar en la medida de lo posible contagios por VPH, sobre todo aquellas mujeres que tengan varias parejas sexuales.
  • También es muy importante que las mujeres sexualmente activas acudan al ginecólogo y se realicen, al menos, una revisión anual para descartar resultados positivos.

Ana Campillo